ALPEDROCHES está situado en la comarca de La Serrania de Guadalajara, el Ayuntamiento se anexionó con Atienza y actualmente es una pedanía atencina.
En la calle Mayor, en el bajo de una bien cuidada casa, escondida a la mirada de los curiosos, se encuentra uno de los lugares más emblemáticos y queridos por los Alcocereños; estamos hablando de su antigua botica, hoy día cuidada con mimo y esmero por doña María, hija del titular de la misma, hoy día ya fallecido.
En el camino de la Iglesia Parroquial y cerca del Ayuntamiento, se encuentra esta joya que contiene aun en perfecto estado de conservación, las estanterías de madera y cristal, “El Botamen”…(Conjunto de recipientes de loza ó cristal donde se guardaban los productos químicos, plantas o esencias naturales para la fabricación de las medicinas).
En la mesa, se acumulan objetos que en su día fueron extremadamente valiosos y útiles, para la elaboración de pomadas, ungüentos, píldoras, supositorios, etc,; entre estos, infernillo, mechero de alcohol, morteros de mármol, tubos de ensayo, balanzas,
una de ellas de precisión, libros, espátulas, y todo cuanto era necesario para obtener las medicinas.
Resulta curioso atender a las explicaciones de doña María; lo que más me llamó la atención fue la explicación que daba al conocido término “Dorar la píldora”….
Lo que hoy día utilizamos como una metáfora, está basado en que desde siempre, los medicamentos (infusiones, polvos, brebajes...) se han caracterizado por tener un sabor amargo, lo cual los hacía molestos en el momento de tener que tragarlos, pero eso era considerado algo natural, tanto como lo era el hábito de tener que soportar el dolor.
Hoy, todos sabemos que esos botoncitos compuestos por distintas variedades de productos medicinales llamados píldoras suelen estar integrados -por lo general- por elementos de sabor amargo y desagradable al paladar.
De ahí, que los antiguos boticarios, tal como se sigue haciendo en el día de hoy en los modernos laboratorios farmacéuticos, para disfrazar o disimular ese desagradable sabor, acudiesen al recurso de envolver con alguna sustancia de gusto azucarado y suave al paladar, de manera que se facilitara la acción de tragar el medicamento.
Ese es el sentido de la expresión dorar la píldora, que hoy aplicamos en el lenguaje diario para hacer o decir algo de una forma más suave y tratando de no herir a quien nos escucha.
La frase de hoy proviene de los boticarios (de los farmacéuticos) quienes, para hacer más atractivas las píldoras (pastillas, medicinas) las cubrían con tintes de varios colores. De esta manera tanto niños como mayores no sentían tanto rechazo al tomarlas ya que parecían caramelos en lugar de medicinas, y como el factor psicológico en tan importante en estos casos, pues la verdad es que conseguían el efecto deseado: que la gente las comprase y las tomase.
Y esa tradición de las farmacias y ha ido transmitiendo hasta el vocabulario popular con frases como la de hoy: dorar la píldora. Y es que el lenguaje se nutre de las más insospechadas fuentes.
En primitivas máquinas se fabricaban las píldoras que se cubrían con una pasta amasada con los llamados excipientes: harina, azúcar, almidón, colorante. Del azúcar viene aquello de “endulzar la píldora”: En cuanto al color, era tradición asociar el aspecto de la píldora con los beneficios esperados: amarillo bilis para las dolencias del hígado, rojo para los males de la sangre, verde para infundir energía. Si el enfermo mostraba resistencia a tragar medicamentos, era común hacerlos más atractivos a la vista coloreando las grageas con una capa color oro. De ese disfraz farmacéutico nos ha quedado la expresión “dorar la píldora”, un revestimiento de consuelos, elogios y simpatía para disimular lo que se sabe muy difícil de tragar.
Pues bien, en la farmacia de Alcocer aun existe un recipiente con forma semiesférica y ajustada tapa, provisto de su correspondiente peana, (algo así como los soportes para colocar los huevos pasados por agua), en donde se colocaban las píldoras y el polvo de oro autentico, en el cual tras agitar con movimientos ascendentes y circulares, se bañaban los principios activos, no tanto en este caso por darles un aspecto atractivo, sino para proteger el primer tramo del aparato digestivo, frente a la agresión de ciertas sustancias, que podían producir lesiones o intolerancia en esta zona del esófago.
Hoy día todavía se conservan substancias para la elaboración de los medicamentos en alguno de los botes y copas de loza, así como en las botellas de cuello alto. Un inconfundible olor a botica, inunda aun muchos años después este despacho y su rebotica.
No dejes de visitar Alcocer, su Iglesia Parroquial, llamada la Catedral de la Alcarria, y su inmejorable restaurante Casa Goyo, así lo aconsejan. Pasarás un día inolvidable en la Hoya del Infantado.
Aun después y si te queda tiempo, puedes
cruzar por el nuevo puente que une Guadalajara con Cuenca, visitando el bonito pueblo de Cañaveruelas y el asentamiento romano del siglo II, de Ercavica. Gregorio Villamil de las Heras, Alcalde-Presidente y Delegado en Cuenca de la Real Liga Española Mares de Castilla os invitan a hacerlo.
¡¡ Estáis en la Alcarria Conquense !!
Fuente de Cañaveruelas
José Carlos Tamayo
El Parque Natural Hayedo de Tejera Negra se encuentra situado al noroeste de la provincia de Guadalajara, en la vertiente sur del macizo de Ayllon, dista 41 km. desde Alpedroches.
Información:
No existe limitación en el número de visitantes a pie al Parque, pero sí del número de plazas de aparcamiento dentro del mismo.
Teléfono para reservar plaza Tel.: 949 360 100 / 630 367 990
Paisajes espectaculares, naturaleza generosa y arquitectura única son algunas de las maravillas que este rincón de la Sierra Norte de Guadalajara ofrece al visitante. Fauna, vegetación y tradiciones se funden de una manera tan especial que aquellos que se acercan a conocer el Hayedo de la Tejera Negra en profundidad nunca olvidarán.
Senda de Carretas.
- Distancia 6 km. Duración aproximada 2-3 h.
- Dificultad media
- Señalización con balizas de color blanco.
- Ruta circular
La ruta comienza en el aparcamiento del parque (previa reserva) La fuente marca el inicio de la ruta que discurre junto al rio Lillas. En su recorrido nos encontraremos con una serie de paneles interpretativos que nos explicarán los ecosistemas, flora y fauna del Parque.Es de carácter circular, siendo el punto de inicio y final el aparcamiento.
Senda del Robledal.
- Distancia 17 km , duración aproximada 6-7 horas.
- Dificultad media-alta
- Señalización con balizas de color verde
- Ruta circular
La ruta comienza junto al Centro de Interpretación del parque 2,5 km. de Cantalojas. Se trata de una ruta de aproximación a pie al hayedo en el que se pueden disfrutar de amplias panorámicas, elementos de la arquitectura tradicional y atravesar los distintos ecosistemas que constituyen el Parque hasta llegar finalmente al hayedo. La vuelta se hace por medio de pastizales junto al rio .
Ya fuera del Parque, en el pueblo de Cantalojas, podremos disfrutar de la belleza de uno de los pueblos, incluidos en la zona de Arquitectura Negra de Guadalajara, en el que desctacan por su originalidad los vallados de piedra en las fincas que rodean el pueblo.
Ya fuera del Parque, en el pueblo de Cantalojas, podremos disfrutar de la belleza de uno de los pueblos, incluidos en la zona de Arquitectura Negra de Guadalajara, en el que desctacan por su originalidad los vallados de piedra en las fincas que rodean el pueblo.
En el trayecto que va desde Alpedroches a Cantalojas, podemos disfrutar de los pueblos por los que vamos pasando. Cañamares con su puente romano por el que cruzaremos, Albendiego y su iglesia romanica , Somolinos con su laguna, Campisabalos y Villacadina con sus iglesias románicas.
Cañamares
EL 17 DE OCTUBRE, coinciden dos interesantes encuentros en la Serranía de Guadalajara. El programa de actividades se puede consultar en la AGENDA del blog .
Siguiendo la Ruta de la Lana, Sergio visitó Alpedroches.
"Salía de Alpedroches, pequeña localidad con una bonita iglesia. Estos pueblos con sus construcciones de piedra del lugar y argamasa con árido también de la zona son francamente bonitos si se les respeta la arquitectura –algo nada habitual- y quedan mimetizados con el entorno. "
¡¡¡Buen viaje Sergio !!!
Una vez más, agradecemos a la Asociación Cultural Lago de Bolarque, la atención que dedica a Alpedroches publicando una página dedicada a nuestro pueblo en su revista Lago y Montaña. (Num.20, septiembre 2009)




